Capítulo 1: ¿Una fiesta en el Santuario?

Había pasado una semana ya desde que Saori les había informado a los caballeros dorados que se iría a pasar las vacaciones de verano a Florida junto con algunos de los caballeros de bronce, entre ellos por supuesto su ‘confiable’ Pegaso Seiya, Shion como el dirigente del Santuario había decidido que durante las vacaciones de Saori se dedicarían a descansar de los fuertes entrenamientos, la mayoría de los caballeros dorados ya se encontraban cansados y más aún con las altas temperaturas que estaban registrándose en Grecia.

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Capítulo 2: Apoyo para la organización

Camus se encontraba sentado en la entrada de su templo contemplando la increíble vista que tenía de Atenas…

-¡Camus! Que bueno que te veo…- corrió Milo hacia Camus quien le miró extrañado

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Capítulo 3: ¿Nos ponemos de acuerdo ya?

La noche transcurrió sin mayores acontecimientos que una fuerte lluvia, pero como casi siempre, después que llueve la mañana siguiente es radiante…

Desde muy temprano el guardián del templo de Escorpión se alistó para comenzar con la organización de la fiestecita de Shion, salió de su templo con dirección al de libra para ponerse de acuerdo con Dohko para detallar en general lo que sería la fiesta…


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Capítulo 4: Preparativos

Miraba como el soldado llegaba hasta donde Shun observaba el jardín embelezado por los aromas y belleza de las flores…

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Capítulo 5: ¿Más preparativos?

Aquella esplendorosa mañana anunciaba que sería un día perfecto para actividades al aire libre y, por lo tanto la tarde y noche no traerían contingencia climática alguna, situación que ponía a los organizadores de la gran fiesta de un excelente humor…


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Capítulo 6: Una fiesta inolvidable: ¿Calentando motores?

En su camino a la que sería la cede de la fiestecita, Milo encontró a Mu llevando consigo varias cajas con adornos rumbo al templo principal por lo que decidió ayudar al ariano con un par de cajas…


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Capítulo 7: Una fiesta inolvidable: ¡A dar rienda suelta se ha dicho!

Los intensos gemidos y jadeos de Shun alcanzaban a escucharse desde el pasillo que conducía a la ostentosa alcoba del gran Patriarca Shion quien en menos de lo que cualquiera se hubiese imaginado ya tenía a Shun totalmente ruborizado y rogando por más y más… Aquella juguetona lengua que le recorría desde el cuello hasta la ingle le generaba una sensación a la que estaba volviéndose adicto, con cada repasada de la lengua de Shion sobre su erecto pene, Shun apretaba sus manos sobre las sábanas y de cuando en cuando rasguñaba la blanca espalda del lemuriano patriarca, en señal de que quería más…

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Capítulo 8: La reivindicación del toro

-Ah… Dohko… más… quiero más…- rogaba el pisciano al librano mientras este aceleraba sus estocadas en el interior de Afrodita.

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Capítulo 9: ¿Acaso éste es el ocaso de la fiesta?

En el templo de Athena las cosas parecían ir de mal en peor, por su parte Aldebarán, Afrodita y Dohko ya habían ensuciado casi todo el salón principal, incluyendo el trono de Athena quien era bastante quisquillosa para todo lo que a manchas extrañas se refería.


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Capítulo 10: ¿Afrodita?

Mientras Saori llegaba a Géminis y charlaba con el guardián del tercer templo del santuario, Afrodita llegaba a su templo cargando a Milo sobre sus hombros, el escorpión iba totalmente inconsciente por el exceso de alcohol que había ingerido durante la fiestecita, si bien Afrodita estaba extenuado y completamente adolorido por tanto sexo con Dohko y Aldebarán en el salón del trono no podía, ni iba a permitirse el meterse en problemas con su diosa por algo tan estúpido como una fiesta de Shion, y tampoco quería ver a Milo en conflictos, por lo que tenía que hacer de tripas corazón con sus dolores y cansancios, y correr hacia su templo para tratar de disimularlo todo…


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